La Cámara de Obispos informa a la Cámara de Diputados que el 08 de julio de 2018, consideró la Resolución C051 (Liturgia: Incluir el Camino la Liturgia The Way of Light en el Libro de los Servicios Ocasionales El acto de la Cámara es:

No tomar ninguna otra medida

Se resuelve, con la aprobación de la Cámara de _______, Que la 79a Convención General pida que la Liturgia "La Vía de la Luz" (en el formato a continuación) sea incluida en la próxima edición revisada del Ritual para Ocasiones Especiales.

La Vía de la Luz

Durante la entrada de los ministros se puede cantar un himno u otra canción.

Devociones de apertura

En el nombre del Padre, del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén. Señor, ten piedad.

Cristo, ten piedad. Señor, ten piedad. Oficiante y el Pueblo

Padre nuestro, que estás en los cielos, santificado sea tu nombre,

venga tu reino, hágase tu voluntad,

en la tierra como en el cielo.

Danos el pan nuestro de cada día, Y perdónanos nuestras ofensas, como nosotros perdonamos

a los que nos ofenden.

Y no nos dejes caer en la tentación, mas líbranos del mal.

Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre, venga tu reino, hágase tu voluntad

en la tierra como en el cielo.

Danos hoy nuestro pan de cada día,

Perdónanos nuestras deudas así como nosotros perdonamos a nuestros deudores,

Líbranos del juicio y líbranos del mal.

V. Nos glorificamos en la resurrección de nuestro Señor Jesucristo:

R. En quien tenemos salvación, vida y resurrección. Oremos. (Silencio)

Padre Todopoderoso, que diste a tu único Hijo para morir por nuestros pecados y resucitar para nuestra justificación: Danos gracia para alejarnos de toda malicia y maldad, para que siempre te sirvamos en pureza de vida y verdad; a través de Jesucristo tu Hijo y nuestro Señor, que vive y reina contigo y con el Espíritu Santo, un Dios, ahora y por siempre. Amén.

La procesión va a la Primera Estación.

Primera Estación

Jesús se levanta de entre los muertos

Te adoramos, O Cristo, y te bendecimos:

Porque a través de tu gloriosa resurrección redimiste al mundo.

El primer día de la semana, temprano en la mañana, las mujeres vinieron al sepulcro con las especies aromáticas que habían preparado. Encontraron que la piedra que cerraba el sepulcro había sido movida, pero cuando entraron no encontraron el cuerpo. Y estando perplejas por esto, de pronto dos varones se pusieron junto a las en vestiduras resplandecientes. Como tuvieron temor y bajaron el rostro a tierra, los varones les dijeron: "¿Por qué buscan al vivo entre los muertos? Él no está aquí; ha resucitado. Recuerden lo que él les dijo, cuando todavía estaba en Galilea, que el Hijo del Hombre sería entregado a pecadores y crucificado, y en el tercer día resucitaría". Entonces ellas recordaron sus palabras, y regresando de la tumba, les contaron esto a los once y a los demás. Fue María Magdalena, Juana, María la madre de Santiago, y las demás mujeres con ellas quienes les contaron esto a los apóstoles.

V. ¿Por qué buscan al vivo entre los muertos?

R. Él no está aquí; ha resucitado. Oremos. (Silencio)

Dios Todopoderoso, que a través de tu hijo unigénito Jesucristo venciste la muerte y abriste para nosotros la puerta a la vida eterna: Concede que nosotros, los que celebramos con júbilo el día de la resurrección del Señor, seamos resucitados de la muerte del pecado por tu Espíritu; en Cristo nuestro Señor, que vive y reina contigo y el Espíritu Santo, un solo Dios, ahora y por siempre. Amén.

Cristo ha muerto.

Cristo ha resucitado.

Cristo volverá. Segunda estación

Peter y John corren hacia la tumba vacía. Te adoramos, oh Cristo, y te bendecimos:

Porque a través de tu gloriosa resurrección redimiste al mundo.

Pedro y el otro discípulo salieron hacia el sepulcro. Los dos iban corriendo, pero el otro discípulo corrió más aprisa que Pedro y llegó primero. Se inclinó para mirar adentro del sepulcro y vio las envolturas de lino puestas allí, pero no entró. Entonces Simón Pedro llegó tras él, y entró al sepulcro. Él también vio las envolturas de lino puestas allí y el sudario que había estado sobre la cabeza de Jesús, pero no estaba puesto con las envolturas de lino, sino enrollado en un lugar aparte. Entonces entró también el otro discípulo, el que había llegado primero al sepulcro, y vio y creyó; porque todavía no entendían la escritura, que Jesús debía resucitar de entre los muertos.

Entonces los discípulos regresaron a sus casas.

V. Ocupen sus mentes en asuntos celestiales:

R. No en las cosas que están en la tierra. Oremos. (Silencio)

Oh Dios, quien para nuestra redención diste a tu único Hijo para morir en la cruz, y que por su gloriosa resurrección nos liberó del poder de nuestro enemigo: Permítenos morir diariamente al pecado, para que podamos vivir para siempre con Él en el júbilo de su resurrección; en Jesucristo tu Hijo y nuestro Señor, que vive y reina contigo y con el Espíritu Santo, un Dios, ahora y por siempre. Amén.

Cristo ha muerto.

Cristo ha resucitado.

Cristo volverá. Tercera estación

María Magdalena se encuentra con el Señor Resucitado Te adoramos, oh Cristo, y te bendecimos:

Porque a través de tu gloriosa resurrección redimiste al mundo.

María estaba afuera, llorando junto al sepulcro. Y mientras lloraba, se inclinó para mirar dentro del sepulcro; y vio dos ángeles vestidos de blanco sentados donde había estado el cuerpo de Jesús, uno a la cabecera y otro en los pies. Ellos le dijeron: "Mujer, ¿por qué lloras?" Ella les contestó: "Se han llevado a mi Señor, y no sé dónde le han puesto". Cuando ella dijo esto, se volteó y vio a Jesús que estaba allí, pero no sabía que Jesús.

Jesús le dijo: "Mujer, ¿por qué lloras? ¿A quién buscas?" Pensando que era el hortelano, le dijo: "Señor, si le has llevado, dime dónde la has puesto, y yo me lo llevaré. Jesús le dijo a

ella, "¡María!" Ella se volteó y le dijo en hebreo: “¡Raboni!” (que significa Maestro). Jesús le dijo: "No me toques, porque todavía no he subido al Padre. Pero ve a mis hermanos y diles: 'Subo a mi Padre y a vuestro Padre, a mi Dios y a vuestro Dios'. María Magdalena fue y anunció a los discípulos: "He visto al Señor"; y les contó que Él le había dicho estas cosas.

V. Por la noche durará el llanto:

R. Y en la mañana vendrá la alegría. Oremos. (Silencio)

Dios Todopoderoso, cuyo bendito Hijo sanó a María Magdalena en cuerpo y en mente, y la llamó a ser testigo de su resurrección: Concédenos misericordiosamente que por tu gracia seamos sanados de todas nuestras enfermedades y que te conozcamos en el poder de su vida eterna; quien contigo y con el Espíritu Santo vive y reina, un Dios, ahora y para siempre. Amén.

Cristo ha muerto.

Cristo ha resucitado.

Cristo volverá. Cuarta estación

Jesús aparece en el camino a Emaús Te adoramos, oh Cristo, y te bendecimos:

Porque a través de tu gloriosa resurrección redimiste al mundo.

Dos de ellos iban el mismo día a una aldea llamada Emaús, que estaba a once kilómetros de Jerusalén. Hablaban entre sí de todas aquellas cosas que habían acontecido. Y sucedió que, mientras hablaban y discutían entre sí, Jesús mismo se acercó y caminaba con ellos. Pero los ojos de ellos estaban velados, para que no lo reconocieran. Y El les dijo: ¿Qué discusiones son estas que tienen entre ustedes mientras caminan? Y ellos se detuvieron, con semblante triste. Uno de ellos, llamado Cleofas, le dijo: "¿Eres tú el único visitante en Jerusalén que no sabe las cosas que en ella han acontecido en estos días?" Entonces él les preguntó: "¿Qué cosas?" Y ellos le dijeron: "De Jesús nazareno, que fue varón profeta, poderoso en obra y en palabra delante de Dios y de todo el pueblo; y cómo lo entregaron los principales sacerdotes y nuestros gobernantes a sentencia de muerte, y lo crucificaron. Pero nosotros esperábamos que él fuera el que había de redimir a Israel. Sin embargo, además de todo, hoy es ya el tercer día que esto ha acontecido. Además,

algunas mujeres de entre nosotros nos asombraron. Fueron de madrugada al sepulcro, y al no hallar Su cuerpo, vinieron diciendo que también habían visto una aparición de ángeles que decían que El vivía. Y fueron algunos de los nuestros al sepulcro, y hallaron así como las mujeres habían dicho, pero a él no lo vieron." Entonces él les dijo: «¡Insensatos y tardos de corazón para creer todo lo que los profetas han dicho!» ¿No era necesario que el Cristo padeciera estas cosas y que entrara en su gloria?» Y comenzando desde Moisés y siguiendo por todos los profetas, les declaraba en todas las Escrituras lo que de él decían.

V. No piensen que he venido para abolir la ley o los profetas:

R. No he venido para abolir sino para cumplir. Oremos. (Silencio)

Dios todopoderoso, en quien creer está la vida eterna: Permite que sepamos perfectamente que tu Hijo Jesucristo es el camino, la verdad y la vida, para que firmemente sigamos sus pasos hacia la vida eterna; en Jesucristo tu Hijo y nuestro Señor, que vive y reina contigo y con el Espíritu Santo, un Dios, por los siglos de los siglos. Amén.

Cristo ha muerto.

Cristo ha resucitado.

Cristo volverá. Quinta estación

Jesús es reconocido al partir el pan Te adoramos, oh Cristo, y te bendecimos:

Porque a través de tu gloriosa resurrección redimiste al mundo.

Llegaron a la aldea adonde iban, y Jesús hizo como que iba más lejos. Pero los dos discípulos lo obligaron a quedarse, diciendo: "Quédate con nosotros, porque se hace tarde y el día ya ha declinado." Entró, pues, a quedarse con ellos. Y aconteció que, estando sentado con ellos a la mesa, tomó el pan, lo bendijo, lo partió y les dio. Entonces les fueron abiertos los ojos y lo reconocieron; pero él desapareció de su vista. Se decían el uno al otro: "¿No ardía nuestro corazón en nosotros, mientras nos hablaba en el camino y cuando nos abría las Escrituras?" Esa misma hora se levantaron y regresaron a Jerusalén; y encontró a los once reunidos, y a los que estaban con ellos, que ellos decían: "Ha resucitado Señor verdaderamente, y ha aparecido a Simón"

Entonces ellos contaron las cosas que les habían acontecido en el camino, y cómo lo habían reconocido al partir el pan.

V. Siempre que coman este pan y beban de esta copa:

R. Tú proclamas la muerte del Señor hasta que Él vuelva. Oremos. (Silencio)

Oh Dios, cuyo bendito Hijo se reveló a sus discípulos al partir el pan: Abre los ojos de nuestra fe, que le veamos en todo su trabajo de redención; quien vive y reina contigo y con el Espíritu Santo, un Dios, ahora y por siempre. Amén.

Cristo ha muerto.

Cristo ha resucitado.

Cristo volverá. Sexta estación

Jesús se aparece a los discípulos en Jerusalén Te adoramos, oh Cristo, y te bendecimos:

Porque a través de tu gloriosa resurrección redimiste al mundo.

Jesús se puso en medio de ellos, y les dijo: "Sea la paz con ustedes". Espantados y atemorizados, ellos pensaban que veían un espíritu. Pero él les dijo: ¿"Por qué están atemorizados, y por qué surgen estas dudas en vuestro corazón? Miren mis manos y mis pies; vean que soy yo mismo. Palpen y vean; porque un espíritu no tiene carne ni huesos, como ven que tengo". Y diciendo esto, les mostró las manos y los pies. Y como ellos todavía, de gozo, no lo creían y estaban maravillados, Él les dijo, "¿Tienen algo aquí de comer?" Ellos le dieron parte de un pez asado, y él lo tomó y comió delante de ellos. Y entonces les dijo: "Estas son las palabras de las que les hablé, estando todavía con ustedes: que era necesario que se cumpliese todo lo que está escrito de mí en la ley de Moisés, en los profetas y en los salmos". entonces les abrió el entendimiento para que entendieran las escrituras.

V. Cristo, resucitado, nunca morirá otra vez:

R. La muerte ya no tiene dominio sobre Él. Oremos. (Silencio)

Te pedimos, Todopoderoso Dios, que todos los que celebramos la Fiesta Pascual seamos dignos de obtener gozo eterno; en Jesucristo nuestro Señor, quien vive y reina contigo y con el Espíritu Santo, un Dios, ahora y por siempre. Amén.

Cristo ha muerto.

Cristo ha resucitado.

Cristo volverá. Séptima estación

Jesús les da a sus discípulos su paz y el poder de perdonar los pecados. Te adoramos, oh Cristo, y te bendecimos:

Porque a través de tu gloriosa resurrección redimiste al mundo.

Jesús les dijo: La paz sea con ustedes. Como me envió el Padre, así también yo los envío". Y habiendo dicho esto, sopló, y les dijo:

"Reciban el Espíritu Santo. A quienes les perdonen los pecados, les serán perdonados; y a quienes se los retengan, les serán retenidos".

V. Mi paz les dejo:

R. Mi paz les doy. Oremos. (Silencio)

Todopoderoso y eterno Dios, que en el misterio Pascual estableciste el nuevo pacto de reconciliación: Concede que todos los que han nacido en la hermandad del cuerpo de Cristo demuestren en sus vidas que profesan por su fe; en Jesucristo nuestro Señor, quien vive y reina contigo y con el Espíritu Santo, un Dios, ahora y por siempre. Amén.

Cristo ha muerto.

Cristo ha resucitado.

Cristo volverá. Octava estación

Jesús fortalece la fe de Tomás

Te adoramos, O Cristo, y te bendecimos:

Porque a través de tu gloriosa resurrección redimiste al mundo.

Tomás (llamado Dídimo), uno de los doce, no estaba con ellos cuando Jesús vino. Y los otros discípulos le dijeron "Al Señor hemos visto". Pero él les dijo: "Si no veo en sus manos la señal de los clavos, y meto mi dedo en el lugar de los clavos, y meto mi mano en su costado, no creeré". Una semana más tarde los discípulos estaban otra vez dentro, y Tomás con ellos. Aunque las puertas estaban cerradas, Jesús entró y se puso en medio de ellos, diciendo, "La paz sea con ustedes". Luego le dijo a Tomás: "Pon aquí tu dedo y mira mis manos. Acerca tu mano y métela en mi costado. No seas incrédulo, sino creyente". Tomás le respondió, "¡Señor mío, y Dios mío!' Jesús le dijo: "¿Has creído porque me has visto? Bienaventurados los que no vieron, y creyeron".

V. Hemos venido a creer en Jesucristo:

R. Para ser justificados por nuestra fe en Cristo. Oremos. (Silencio)

Dios eterno, que fortaleciste a tu apóstol Tomás con fe certera y firme en la resurrección de tu Hijo: Permite que sin duda alguna creamos en Jesucristo, nuestro Señor y nuestro Dios, que nuestra fe nunca desvanezca en tus ojos; en Él que vive y reina contigo y con el Espíritu Santo, un Dios, ahora y por siempre. Amén.

Cristo ha muerto.

Cristo ha resucitado.

Cristo volverá. Novena estación

Jesús aparece en el Mar de Galilea

Te adoramos, O Cristo, y te bendecimos:

Porque a través de tu gloriosa resurrección redimiste al mundo.

Cuando ya iba amaneciendo, se presentó Jesús en la playa, pero los discípulos no sabían que era Jesús. Jesús les dijo, "Hijitos, tienen peces?" Y ellos le respondieron: "No." Entonces Él les dijo: "Echen la red a la derecha de la barca y encontrarán peces". Entonces la echaron, y ya no la podían sacar por la cantidad de peces que tenía. Y aquel discípulo que Jesús amaba le dijo a Pedro, "¡Es el Señor!" Cuando Simón Pedro oyó que era el Señor, se ciñó la ropa, porque se la había quitado, y se tiró al mar. Los otros discípulos

fueron con la barca, arrastrando la red llena de peces porque no estaban lejos de la orilla, solo como a doscientos codos. Cuando descendieron a tierra, vieron brasas puestas y un pescado encima de ellas, y pan. Jesús les dijo, "Traigan los peces que acaban de sacar". Subió Simón Pedro a la barca y sacó la red a tierra, llena de grandes peces, ciento cincuenta y tres; y aun siendo tantos, la red no se rompió.

V. En este día el Señor ha obrado:

R. Nos regocijaremos y estaremos alegres en él. Oremos. (Silencio)

O Dios de todas las naciones de la tierra: Recuerda las multitudes que han sido creadas a tu imagen pero que no han conocido la obra de redención de nuestro Señor Jesucristo; y concede que, mediante las oraciones y obras de tu santa Iglesia, ellos lleguen a conocerte y adorarte tal como te has revelado en tu Hijo; quien vive y reina contigo y con el Espíritu Santo, un Dios, ahora y por siempre. Amén.

Cristo ha muerto.

Cristo ha resucitado.

Cristo volverá. Décima estación

Jesús perdona a Pedro y le ordena que alimente a sus ovejas. Te adoramos, oh Cristo, y te bendecimos.

Porque a través de tu gloriosa resurrección redimiste al mundo.

Cuando terminaron de desayunar, Jesús le dijo a Simón Pedro: "Simón hijo de

Jonás, ¿me amas más que estos?" Él le respondió, "Sí, Señor, tú sabes que te quiero". Jesús le dijo: "Apacienta mis corderos". Volvió a decirle una segunda vez, "Simón, hijo de Jonás, ¿me amas?" Él le dijo: "Sí, Señor; tú

sabes que te amo." Jesús le dijo: "Pastorea mis ovejas". Y volvió a decirle una tercera vez, "Simón, hijo de Jonás, ¿me quieres?" Pedro se entristeció de que le dijera por tercera vez: "¿Me quieres?" Y le respondió, "Señor, tú lo sabes todo; tú sabes que te quiero.". Jesús le dijo: "Apacienta mis ovejas. De cierto, de cierto te digo: cuando eras más joven, te ceñías e ibas a donde querías. Pero cuando ya seas viejo, extenderás tus manos y te ceñirá otro, y te llevará

a donde no quieras". (Dijo esto dando a entender con qué muerte había de glorificar a Dios.) Y dicho esto, añadió: "Sígueme".

V. Como ovejas, nos hemos perdido:

R. Pero ahora hemos regresado al pastor y guardián de nuestras almas. Oremos. (Silencio)

Oh Dios, cuyo Hijo Jesús es el buen pastor de tu pueblo: Permite que cuando escuchemos su voz sepamos quién nos está llamando a cada uno por su nombre, y que le sigamos; a Él, quien vive y reina contigo y con el Espíritu Santo, un Dios, ahora y por siempre. Amén.

Cristo ha muerto.

Cristo ha resucitado.

Cristo volverá. Undécima estación

Jesús da la Gran Comisión

Te adoramos, O Cristo, y te bendecimos:

Porque a través de tu gloriosa resurrección redimiste al mundo.

Pero los once discípulos se fueron a Galilea, al monte donde Jesús les había ordenado. Cuando lo vieron, lo adoraron, aunque algunos dudaban.

Y Jesús se acercó y les dijo: "Se me ha concedido toda la autoridad en los cielos y en la tierra. Por tanto, vayan y hagan discípulos en todas las naciones y bautícenlos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo, y enséñenles a cumplir todas las cosas que les he mandado. Tengan presente que yo estaré con ustedes todos los días hasta el fin del mundo."

V. Yo te daré como luz a las naciones:

R. Que mi salvación llegue a todos los confines de la tierra. Oremos. (Silencio)

Oh Dios, tú has hecho a todos los pueblos de la tierra de una sola sangre, y enviaste a tu Hijo bendito a predicar paz a quienes están lejos y quienes están cerca: Permite que todos los pueblos te busquen y te encuentren, trae a las naciones a tu redil, derrama tu Espíritu sobre toda carne, y apresura la venida de tu reino; en Jesucristo nuestro Señor, quien vive y reina contigo y con el Espíritu Santo, un Dios, ahora y por siempre. Amén.

Cristo ha muerto.

Cristo ha resucitado.

Cristo volverá. Undécima estación

Jesús asciende al cielo

Te adoramos, O Cristo, y te bendecimos:

Porque a través de tu gloriosa resurrección redimiste al mundo.

Mientras estaba con los discípulos, Jesús les ordenó que no salieran de Jerusalén, sino que esperaran allí la promesa del Padre. Y dijo, "esta es la que oíste de mí; porque Juan bautizó con agua, pero ustedes serán bautizados con el Espíritu Santo dentro de pocos días". Cuando se habían reunido, le preguntaron, diciendo: "Señor, ¿restaurarás el reino a Israel en este tiempo?" Y él les contestó, "No les toca a ustedes saber los tiempos o las ocasiones que el Padre puso en su sola potestad; pero recibirán poder cuando el Espíritu Santo venga sobre ustedes, y serán mis testigos en Jerusalén y en toda Judea, en Samaria, y hasta lo último de la tierra”. Habiendo dicho esto, y viéndolo ellos, fue alzado, y lo recibió una nube que lo ocultó de sus vistas. Y Estando ellos mirando al cielo mientras Él se iba, de repente se pusieron junto a ellos dos varones con vestiduras blancas. Y les dijeron, "Hombres de Galilea, ¿por qué miran al cielo? Este mismo Jesús, que ha sido tomado de ustedes al cielo, regresará como lo han visto irse al cielo".

V. Ustedes serán mis testigos:

R. Hasta los confines de la tierra. Oremos. (Silencio)

Te pedimos, Todopoderoso Dios, que de la misma manera que creemos que tu hijo unigénito, nuestro Señor Jesucristo, ha ascendido a los cielos, que también nosotros, en alma y corazón seamos ascendidos, y que con Él vivamos continuamente; quien vive y reina contigo y con el Espíritu Santo, un Dios, ahora y por siempre. Amén.

Cristo ha muerto.

Cristo ha resucitado.

Cristo volverá. Decimotercera estación

María y los discípulos esperan en oración

Te adoramos, O Cristo, y te bendecimos:

Porque a través de tu gloriosa resurrección redimiste al mundo.

Los discípulos volvieron a Jerusalén desde el monte que se llama del Olivar, el cual está cerca de Jerusalén, camino de un sábado. Cuando llegaron a la ciudad, subieron al aposento alto, donde se alojaban Pedro y Jacobo, Juan, Andrés, Felipe, Tomás, Bartolomé, Mateo, Jacobo hijo de Alfeo, Simón el Zelote y Judas hermano de Jacobo. Todos ellos perseveraban unánimes en oración y ruego, con las mujeres, entre ellas María la madre de Jesús, y también con sus hermanos.

V. Estén quietos ante el SEÑOR:

R. Esperen pacientemente por Él. Oremos. (Silencio)

Oh Dios, Rey de gloria, tú has exaltado a tu único Hijo Jesucristo con gran triunfo a tu reino en los cielos: No nos dejes sin consuelo, sino envíanos a tu Espíritu Santo para que nos fortalezca, y exáltanos a ese lugar al que nuestro Salvador Cristo ha ido; quien vive y reina contigo y con el Espíritu Santo, un Dios, ahora y por siempre. Amén.

Cristo ha muerto.

Cristo ha resucitado.

Cristo volverá. Decimocuarta estación

El Espíritu Santo desciende en Pentecostés

Te adoramos, O Cristo, y te bendecimos:

Porque a través de tu gloriosa resurrección redimiste al mundo. Cuando llegó el día de Pentecostés, todos los seguidores de Jesús estaban juntos en el mismo lugar. De repente vino del cielo un estruendo como de un viento recio que soplaba, el cual llenó toda la casa donde estaban; y se les aparecieron lenguas repartidas, como de fuego, asentándose sobre cada uno de ellos. Todos fueron llenos del Espíritu Santo y comenzaron a hablar en distintas lenguas, como el Espíritu les daba que hablaran. Vivían entonces en Jerusalén judíos piadosos, de todas las naciones bajo el cielo. Al oír este estruendo, se juntó la multitud; y estaban confusos, porque cada uno los oía hablar en

su propia lengua. Estaban atónitos y admirados, diciendo: "¿Qué quiere decir esto?" En respuesta, Pedro les predicó de las escrituras. Y les dijo, "Arrepiéntase y bautícese cada uno de ustedes en el nombre de Jesucristo para perdón de los pecados, y recibirán el don del Espíritu Santo, porque para ustedes es la promesa, y para sus hijos, y para todos los que están lejos;

para cuantos el Señor nuestro Dios llame". Y con otras muchas palabras testificaba y los exhortaba, diciendo, "Sean salvos de esta

perversa generación". Y los que recibieron su palabra fueron bautizados, y aquel día se agregaron como tres mil personas. Y perseveraban en la doctrina de los apóstoles, en la comunión unos con otros, en el partimiento del pan y en las oraciones.

V. Yo derramaré mi espíritu sobre toda carne:

R. Y sus hijos e hijas profetizarán. Oremos. (Silencio)

Poderoso Dios, que el día de Pentecostés abriste el camino a la vida eterna para cada raza y cada nación por el don prometido de tu Espíritu Santo: Reparte este don por todo el mundo mediante la predicación del Evangelio, para que llegue a los confines de la tierra; en Jesucristo nuestro Señor, quien vive y reina contigo en unidad con el Espíritu Santo, un Dios, por los siglos de los siglos. Amén.

Cristo ha muerto.

Cristo ha resucitado.

Cristo volverá.

Devociones de clausura delante del altar

V. Si has sido levantado con Cristo:

R. Busca las cosas de arriba, donde Cristo está sentado a la diestra de Dios.

Oremos. (Silencio)

Todopoderoso y eterno Dios, cuya voluntad es restaurar a todas las cosas en tu Hijo amado, Rey de reyes y Señor de señores: Concédenos en tu misericordia que los pueblos de la tierra, divididos y esclavizados por el pecado, sean librados y unidos bajo el reinado de gracia de Jesucristo; quien vive y reina contigo y con el Espíritu Santo, un Dios, ahora y por siempre. Amén.

Gloria a Dios cuyo poder operando en nosotros puede hacer mucho más de lo que pedimos o pensamos. Gloria a Dios de generación en generación en la Iglesia y en Cristo Jesús por los siglos de los siglos. Amén.


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