La Cámara de Obispos informa a la Cámara de Diputados que el 12 de julio de 2018, consideró lD078 (Liturgia: Autorizar Santa Eucaristía, Rito II (lenguaje expansivo) para uso de prueba). El acto de la Cámara es:

Coincidir

Resolvió , que la 79.ª Convención General autorice la Santa Eucaristía: Rito II, incluidas las Plegarias Eucarísticas A, B y D (lenguaje expansivo) para uso de prueba a través de esta Iglesia como una revisión propuesta aentre las páginas 277-304 (español) 355-382 (inglés) del Libro de Oración Común de conformidad con el Artículo X(b) de la Constitución; y asimismo

Se resuelve, Que el período de uso de prueba para estas liturgias se prolongue hasta la finalización de la siguiente revisión integral del Libro de Oración Común; y asimismo

Se resuelve, Que La Santa Eucaristía: Rito II, Plegaria Eucarística C, se remita a la Comisión Permanente de Liturgia y Música para su posible revisión para uso de prueba; y asimismo

Se resuelve, Que La Santa Eucaristía: Rito II, incluidas las Plegarias Eucarísticas A, B y D (lenguaje expansivo) se proporcione a la iglesia sin costo a través de distribución electrónica; y asimismo

Se resuelve, Que se pida a la Comisión Permanente de Liturgia y Música que lleve a cabo una traducción dinámica de equivalencia de La Santa Eucaristía: Rito II, incluidas las Plegarias Eucarísticas A, B y D (lenguaje expansivo) en el español, y francés, y criollo haitiano; y asimismo

Se resuelve que la Convención General solicite al Comité Permanente Conjunto sobre Programa, Presupuesto y Finanzas que considere una asignación presupuestaria de US$12,500 para llevar a cabo esta resolución; y asimismo

Se resuelve, Que se pida al Comité Permanente de Liturgia y Música que desarrolle un proceso para la evaluación del uso actual de La Santa Eucaristía: Rito II, incluidas las Plegarias Eucarísticas A, B y D (Lenguaje expansivo) entre las diócesis y congregaciones de esta iglesia.

La Santa Eucaristía: Rito Dos
(lenguaje expansivo)

Palabra de Dios

Puede cantarse un himno, salmo o antífona.

Todos de pie, el Celebrante dice:

Bendito sea Dios: la más santa, gloriosa e indivisa Trinidad.

o

Bendito sea Dios: Padre, Hijo y Espíritu Santo.

Pueblo Y bendito sea el reinado de Dios, ahora y por siempre. Amén.

Desde el Día de Pascua hasta el Día de Pentecostés inclusive, en lugar de lo anterior, se dice:

¡Aleluya! Cristo ha resucitado.

Pueblo ¡Es verdad! Cristo ha resucitado. ¡Aleluya!

Durante la Cuaresma y en otras ocasiones penitenciales, se dice:

Bendito sea Dios que perdona todos nuestros pecados.

Pueblo Para siempre es su misericordia.

El Celebrante puede decir:

Dios omnipotente, para quien todos los corazones están manifiestos, todos los deseos son conocidos y ningún secreto se halla encubierto: Purifica los pensamientos de nuestros corazones por la inspiración de tu Santo Espíritu, para que perfectamente te amemos y dignamente proclamemos la grandeza de tu santo Nombre; por Cristo nuestro Señor. Amén.

Las rúbricas del Libro de Oración (página 278 en español) (356 en inglés) disponen que, cuando se indique, se puede usar Gloria a Dios u "otro cántico de alabanza". Los cánticos suplementarios (Enriching our Worship 1 [Enriqueciendo nuestro culto], págs. 25-41) o los cánticos del Libro de Oración Común (págs. 47-60 en español) (págs. 85-96 en inglés) son algunas alternativas adecuadas.

En otras ocasiones, se usa lo siguiente:

Señor, ten piedad.

Cristo, ten piedad.

Señor, ten piedad.

o el siguiente:

Kyrie eleison.
Christe eleison.

Kyrie eleison.


o el siguiente:

Santo Dios,

Santo y Poderoso,

Santo Inmortal,

Ten piedad de nosotros.

Colecta del Día

El Celebrante dice al pueblo:

Dios sea con ustedes. o El Señor sea con ustedes.

Pueblo Y con tu espíritu.

Oremos.

El Celebrante dice la Colecta.

Pueblo Amén.

Lecciones

El pueblo se sienta. Se lee una o dos Lecciones, según se indique. El Lector dice:

Lectura (Lección) de ____________.

Puede añadirse la referencia al capítulo y versículo.

Después de cada Lectura, el Lector puede decir:

Palabra del Señor.

o

Escuchen lo que el Espíritu le dice al pueblo de Dios.

o

Escuchen lo que el Espíritu le dice a las Iglesias.

Pueblo Demos gracias a Dios

o el Lector puede decir Aquí termina la lectura (Epístola).

Puede guardarse un período de silencio.

Después de cada Lectura puede seguir un Salmo, himno o antífona.

Entonces, todos de pie, el Diácono o un Presbítero lee el Evangelio, diciendo primero:

Santo Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según ____________.

Pueblo ¡Gloria a ti, Cristo Señor!

Después del Evangelio, el Lector dice:

Evangelio de nuestro Salvador.

Pueblo Te alabamos, Cristo Señor.

Sermón

Los domingos y otras Fiestas Mayores, todos de pie, dicen:

El Credo Niceno

Creemos en un solo Dios,

Padre todopoderoso,

Creador del cielo y tierra,

de todo lo visible e invisible.

Creemos en un solo Señor, Jesucristo,

Hijo único de Dios,

nacido del Padre antes de todos los siglos:

Dios de Dios, Luz de Luz,

Dios verdadero del Dios verdadero, engendrado, no creado,

de la misma naturaleza que el Padre,

por quien todo fue hecho;

que por nosotros y por nuestra salvación

bajó del cielo,

por obra del Espíritu Santo se encarnó de María, la Virgen,

y se volvió realmente humano.

Por nuestra causa fue crucificado en tiempos de Poncio Pilato:

padeció y fue sepultado.

Resucitó al tercer día,

según las Escrituras;

subió al cielos

y está sentado a la derecha del Padre.

De nuevo vendrá con gloria para juzgar a vivos y muertos,

y su reino no tendrá fin.

Creemos en el Espíritu Santo, Señor y dador de vida,

que procede del Padre,

que con el Padre y el Hijo recibe una misma adoración y gloria,

y que habló por los profetas.

Creemos en la Iglesia, que es una, santa, católica y apostólica.

Reconocemos un solo Bautismo para el perdón de los pecados.

Esperamos la resurrección de los muertos

y la vida del mundo futuro. Amén.

Oración de los Fieles

La oración se ofrece con intercesiones por:

La Iglesia Universal, sus miembros y su misión

La Nación y sus autoridades

El bienestar del mundo

Las intereses de la comunidad local

Los que sufren y los atribulados

Los difuntos (con la conmemoración de un santo cuando sea apropiado).

Véanse las fórmulas que comienzan en la página 305 (en español) (383 en inglés), y las rúbricas adicionales relacionadas con las Oraciones de los Fieles que se encuentran en Enriching Our Worship 1 (Enriqueciendo nuestra adoración), págs. 54-55. Si no hay celebración de la Comunión, o si no hay sacerdote, el rito concluye como se indica en otras instrucciones del Libro de Oración Común.

Confesión de Pecado

Si no se ha hecho antes la Confesión de Pecado, se hace aquí. En ciertas ocasiones la Confesión puede omitirse.

Puede decirse uno de los versículos del Orden Penitencial o de Enriching Our Worship 1 (Enriqueciendo nuestra adoración).

El Diácono o Celebrante dice:

Confesemos nuestros pecados contra Dios y contra nuestro prójimo.

Puede guardarse un período de silencio.

Ministro y Pueblo:

Dios de misericordia,

confesamos que hemos pecado contra ti

por pensamiento, palabra y obra,

por lo que hemos hecho,

y por lo que hemos dejado de hacer.

No te hemos amado con todo el corazón;

no hemos amado a nuestro prójimo como a nosotros mismos.

Sincera y humildemente nos arrepentimos.

Por amor de nuestro Salvador Jesucristo,

ten piedad de nosotros y perdónanos;

así tu voluntad será nuestra alegría

y andaremos por tus caminos,

para gloria de tu Nombre. Amén.

El Obispo si está presente, o el Sacerdote, puesto de pie, dice:

Dios omnipotente tenga misericordia de ustedes, perdone todos sus pecados por Jesucristo, les fortalezca en toda bondad y, por el poder del Espíritu Santo, les conserve en la vida eterna. Amén.

La Paz

Todos de pie. El Celebrante dice al pueblo:

La paz de Cristo sea siempre con ustedes.

Pueblo Y con tu espíritu.

Los Ministros y el Pueblo pueden saludarse mutuamente en el nombre de Jesucristo.

Santa Comunión

El Celebrante puede comenzar el Ofertorio con Uno de los versículos provistos o con otro versículo de las Escrituras.

Durante el Ofertorio, puede cantarse un himno, salmo o antífona.

Representantes de la congregación traen al diácono o al celebrante las ofrendas del pueblo de pan y vino, y de dinero u otros dones. El pueblo se pone de pie mientras se presentan las ofrendas y se colocan sobre el Altar.

La Gran Plegaria Eucarística

En la página 289, y siguientes, se encuentran fórmulas alternativas.

Plegaria Eucarística A

El pueblo permanece de pie. El Celebrante, bien sea obispo o sacerdote, de cara al pueblo, canta o dice:

Celebrante El Señor sea con ustedes. o Dios sea con ustedes.

Pueblo Y con tu espíritu.

Celebrante Elevemos los corazones.

Pueblo Los elevamos al Señor.

Celebrante Demos gracias a Dios nuestro Señor.

Pueblo Es justo darle gracias y alabanza.

El Celebrante continúa:

En verdad es digno, justo y saludable, darte gracias, en todo tiempo y lugar, Dios omnipotente, Creador de cielo y tierra.

Aquí, todos los domingos y en las ocasiones que se indique, se canta o dice el Prefacio Propio.

Por tanto te alabamos, uniendo nuestras voces con los Ángeles y Arcángeles, y con todos los coros celestiales que, proclamando la gloria de tu Nombre, por siempre cantan este himno:

Celebrante y Pueblo

Santo, santo, santo es el Señor, Dios del universo. Llenos están el cielo y la tierra de tu gloria.

Hosanna en el cielo.

Bendito quien viene en nombre del Señor.

Hosanna en el cielo.

El pueblo permanece de pie o se arrodilla. El Celebrante continúa:

Dios santo y bondadoso: En tu amor infinito nos hiciste para ti, y cuando caímos en pecado y quedamos esclavos del mal y de la muerte, tú, en tu misericordia, enviaste a Jesucristo, tu Hijo único y eterno, para compartir nuestra naturaleza humana, para vivir y morir como uno de nosotros, y así reconciliarnos contigo, el creador y hacedor de la humanidad.

Jesús extendió sus brazos sobre la cruz y se ofreció en obediencia a tu voluntad, un sacrificio perfecto por todo el mundo entero.

Al decir las palabras relativas al pan el Celebrante lo toma en sus manos o impone una mano sobre él; y al decir las palabras relativas al cáliz lo toma en sus manos o impone una mano sobre él y sobre cualquier otro recipiente con vino que hubiere de consagrarse.

En la noche en que fue entregado al sufrimiento y la muerte, nuestro Salvador Jesucristo tomó pan; y dándote gracias, lo partió y lo dio a sus discípulos, y dijo: "Tomen y coman. Este es mi Cuerpo, entregado por ustedes. Hagan esto como memorial mío".

Después de la cena, Jesús tomó el cáliz; y dándote gracias, se lo entregó, y dijo: "Beban todos de él. Esta es mi Sangre del nuevo Pacto, sangre derramada por ustedes y por muchos para el perdón de los pecados. Siempre que lo beban, háganlo como memorial mío".

Por tanto, proclamamos el misterio de fe:

Celebrante y Pueblo

Cristo ha muerto.

Cristo ha resucitado.

Cristo volverá.

El Celebrante continúa:

Dios Todopoderoso, en este sacrificio de alabanza y acción de gracias, celebramos el memorial de nuestra redención. Recordando la muerte, resurrección y ascensión de Cristo, te ofrecemos estos dones.

Santifícalos con tu Espíritu Santo, y así serán para tu pueblo el Cuerpo y la Sangre de tu Hijo, la santa comida y la santa bebida de la vida nueva en Cristo que no tiene fin. Santifícanos también, para que recibamos fielmente este Santo Sacramento y seamos perseverantes en tu servicio en paz y unidad. Y en el día postrero, llévanos con todos tus santos al gozo de tu reino eterno.

Todo esto te pedimos por Jesucristo nuestro Salvador. Por Cristo, y con Cristo, y en Cristo, en la unidad del Espíritu Santo, tuyos son el honor y la gloria, Dios omnipotente, ahora y por siempre. AMEN.

Oremos como nuestro
Salvador Cristo
nos enseñó.

Pueblo y Celebrante:

Padre nuestro que estás en el cielo,

santificado sea tu Nombre,

venga a nosotros tu reino,

hágase tu voluntad,

en la tierra como en el cielo.

Danos el pan nuestro de cada día,

y perdónanos nuestras ofensas,

como nosotros también perdonamos

a los que nos ofenden.

No nos dejes caer en tentación,
y líbranos del mal.

Porque tuyo es el reino,

tuyo es el poder, y tuya es la gloria,
ahora y por siempre. Amén.

Padre nuestro que estás en el cielo,

santificado sea tu Nombre,

venga tu reino,

hágase tu voluntad,

en la tierra como en el cielo.

Danos hoy nuestro pan de cada día,

Perdona nuestras ofensas

como nosotros también perdonamos

a los que nos ofenden.

Líbranos del juicio,

y líbranos del mal.

Porque tuyo es el reino, tuyo es el poder

y tuya es la gloria,

ahora y por siempre. Amén.

Fracción del Pan

El Celebrante parte el Pan consagrado.

Se guarda un período de silencio.

Luego puede cantarse o decirse:

[¡Aleluya!] Cristo nuestra Pascua se ha sacrificado por nosotros;

¡Celebremos la fiesta! [¡Aleluya!]

Durante la Cuaresma se omite el ¡Aleluya! y también puede omitirse en otras ocasiones, excepto durante la Estación de Pascua.

En lugar de, o además de, lo precedente puede usarse cualquier otra antífona apropiada.

De cara al pueblo, el Celebrante hace la siguiente Invitación o algunas palabras similares:


Los dones de Dios para el pueblo de Dios.

y puede añadir Tómenlos en memoria de que Cristo murió por ustedes,

y aliméntense de él en sus corazones, por fe con agradecimiento.

Los ministros reciben el Sacramento en ambas especies e inmediatamente después lo dan al pueblo.

Se da a los comulgantes el Pan y el Cáliz con estas palabras:


El Cuerpo (Sangre) de nuestro Señor Jesucristo te guarde en la vida eterna. [Amén.]


o con éstas:


El Cuerpo de Cristo, pan del cielo. [Amén.]

La Sangre de Cristo, cáliz de salvación. [Amén.]

Durante la administración de la Comunión pueden cantarse himnos, salmos o antífonas.

Cuando sea necesario, el Celebrante consagra más pan y vino, utilizando la fórmula en Rúbricas Adicionales del Libro de Oración Común.

Después de la Comunión, el Celebrante dice:

Oremos.


Celebrante y Pueblo

Eterno Dios, Padre celestial,

en tu bondad nos has aceptado como miembros vivos

de nuestro Salvador Jesucristo;

nos has nutrido con alimento espiritual

en el Sacramento de su Cuerpo y de su Sangre.

Envíanos ahora en paz al mundo;

revístenos de fuerza y de valor

para amarte y servirte

con alegría y sencillez de corazón;

por Cristo nuestro Salvador. Amén.

o éste:

Omnipotente y sempiterno Dios,

te damos gracias porque nos has nutrido con el alimento espiritual

del preciosísimo Cuerpo y Sangre

de tu Hijo nuestro Salvador Jesucristo;

y porque nos aseguras, en estos santos misterios,

que somos miembros vivos del Cuerpo de Cristo,

y herederos de tu reino eterno.

Y ahora, envíanos al mundo

para cumplir la misión que tú nos has encomendado,

para amarte y servirte

como fieles testigos de Cristo nuestro Señor.

A él, a ti y al Espíritu Santo,

sea todo honor y gloria, ahora y por siempre. Amén.

El Obispo, si esta presente, o el Sacerdote, imparte la bendición: El Diácono, o el Celebrante, puede despedir al pueblo con estas palabras:

Salgamos en nombre de Cristo.

Pueblo Demos gracias a Dios

o el siguiente:

Diácono Id en paz para amar y servir a Jesucristo nuestro Salvador.

Pueblo Demos gracias a Dios

o el siguiente:

Diácono Salgamos con gozo al mundo, en el poder del Espíritu.

Pueblo Demos gracias a Dios

o el siguiente:

Diácono Bendigamos al Señor.

Pueblo Demos gracias a Dios

Desde la Vigilia Pascual hasta el Día de Pentecostés inclusive, puede añadirse ¡Aleluya, aleluya! a cualquiera de las despedidas.

Fórmula Alternativa de la Gran Plegaria Eucarística

Plegaria Eucarística B

El pueblo permanece de pie. El Celebrante, bien sea obispo o sacerdote, de cara al pueblo, canta o dice:

Celebrante El Señor sea con ustedes. o Dios sea con vosotros.

Pueblo Y con tu espíritu.

Celebrante Elevemos los corazones.

Pueblo Los elevamos al Señor.

Celebrante Demos gracias a Dios nuestro Señor.

Pueblo Es justo darle gracias y alabanza.

El Celebrante continúa:

En verdad es digno, justo y saludable, darte gracias, en todo tiempo y lugar, Dios omnipotente, Creador de cielo y tierra.

Aquí, todos los domingos y en las ocasiones que se indique, se canta o dice el Prefacio Propio.

Por tanto te alabamos, uniendo nuestras voces con los Ángeles y Arcángeles, y con todos los coros celestiales que, proclamando la gloria de tu Nombre, por siempre cantan este himno:

Celebrante y Pueblo

Santo, santo, santo Señor, Dios de los Ejércitos:
Llenos están los cielos y la tierra de tu gloria.

Hosanna en el cielo.

Bendito quien viene en nombre del Señor.

Hosanna en el cielo.

El pueblo permanece de pie o se arrodilla. El Celebrante continúa:

Te damos gracias, oh Dios, por la bondad y el amor que tú nos has manifestado en la creación; en el llamado a Israel para ser tu pueblo; en tu Verbo revelado a través de los profetas; y, sobre todo, en el Verbo hecho carne, Jesucristo. Pues en la plenitud de los tiempos le has enviado para que se encarnara de María la Virgen a fin de ser el Salvador y Redentor del mundo. En Cristo, nos has librado del mal, y nos has hecho dignos de estar en tu presencia. En Cristo, nos has sacado del error a la verdad, del pecado a la rectitud, y de la muerte a la vida.

Al decir las palabras relativas al pan el Celebrante lo toma en sus manos o impone una mano sobre él; y al decir las palabras relativas al cáliz lo toma en sus manos o impone una mano sobre él y sobre cualquier otro recipiente con vino que hubiere de consagrarse.

En la víspera de su muerte por nosotros, nuestro Salvador Jesucristo tomó pan; y dándote gracias, lo partió y lo dio a sus discípulos, y dijo: "Tomen y coman. Este es mi Cuerpo, entregado por ustedes. Hagan esto como memorial mío".

Después de la cena, Jesús tomó el cáliz; y dándote gracias, se lo entregó, y dijo: "Beban todos de él. Esta es mi Sangre del nuevo Pacto, sangre derramada por ustedes y por muchos para el perdón de los pecados. Siempre que lo beban, háganlo como memorial mío".

Por tanto, oh Padre, según su mandato,

Celebrante y Pueblo

Recordamos la muerte de Cristo,

Proclamamos la resurrección de Cristo,

Esperamos la venida de Cristo en gloria;

El Celebrante continúa:

Y te ofrecemos nuestro sacrificio de alabanza y acción de gracias, Salvador de todos; ofreciéndote, de tu creación, este pan y este vino.

Te suplicamos, Dios bondadoso, que envíes tu Espíritu Santo sobre estos dones, para que sean el Sacramento del Cuerpo de Cristo y su Sangre del nuevo Pacto. Únenos en el sacrificio de Jesucristo, por quien somos aceptables para ti, siendo santificados por el Espíritu Santo. En la plenitud de los tiempos, sujeta todas las cosas a tu Cristo y llévanos a la patria celestial donde, con [_______ y] todos tus santos, entremos en la herencia eterna de tus hijos; por Jesucristo nuestro Salvador, el primogénito de toda la creación, la cabeza de la Iglesia, y el autor de nuestra salvación.

Por Cristo, y con Cristo, y en Cristo, en la unidad del Espíritu Santo, tuyos son el honor y la gloria, Dios omnipotente, ahora y por siempre. AMEN.

Continúa con el Padre Nuestro en la página ___.


Plegaria Eucarística D

El pueblo permanece de pie. El Celebrante, bien sea obispo o sacerdote, de cara al pueblo, canta o dice:

Celebrante El Señor sea con ustedes. o Dios sea con ustedes.

Pueblo Y con tu espíritu.

Celebrante Elevemos los corazones.

Pueblo Los elevamos al Señor.

Celebrante Demos gracias a Dios nuestro Señor.

Pueblo Es justo darle gracias y alabanza.

El Celebrante continúa:

En verdad, oh Santo, es justo glorificarte y darte gracias; porque sólo tú eres Dios, vivo y verdadero, morando en luz inaccesible desde siempre y para siempre. Fuente de vida y toda bondad, hiciste todas las cosas y las colmaste de tu bendición; tú las creaste para que se regocijen en el esplendor de tu gloria. Innumerables ángeles están delante de ti para servirte noche y día; y contemplando la gloria de tu presencia, te ofrecen alabanza sin cesar. Y con ellos, también nosotros, y por nuestra voz las demás criaturas bajo el cielo, te aclamamos y glorificamos tu Nombre, cantando (diciendo):

Celebrante y Pueblo

Santo, santo, santo Señor, Dios de los Ejércitos:
Llenos están los cielos y la tierra de tu gloria.

Hosanna en el cielo.

Bendito quien viene en nombre del Señor.

Hosanna en el cielo.

El pueblo permanece de pie o se arrodilla. El Celebrante continúa:

Te aclamamos, santo Dios, glorioso en poder. Tus grandes obras revelan tu sabiduría y amor. Nos formaste a tu propia Imagen, encomendándonos el mundo entero, para que, en obediencia a ti, nuestro Creador, pudiéramos regir y servir a todas tus criaturas. Cuando por desobediencia nos alejamos de ti, no nos abandonaste al poder de la muerte. En tu misericordia, viniste en nuestra ayuda, para que buscándote, te encontráramos. Una y otra vez nos has llamado al pacto contigo, y por los profetas nos enseñaste la esperanza de salvación.

Tanto amaste al mundo, Dios Sato, que en la plenitud del tiempo nos enviaste como Salvador a tu único Hijo. Encarnado por obra del Espíritu Santo y nacido de María, la Virgen, Jesús vivió como uno de nosotros, empero sin pecado. A los pobres proclamó las buenas nuevas de la salvación; a los prisioneros, libertad; a los afligidos, gozo. Para cumplir tus designios, Jesús se entregó a la muerte y, resucitando de la tumba, destruyó la muerte e hizo nueva la creación entera.

Y a fin de que no viviésemos más para nosotros mismos, sino para Cristo, que por nosotros murió y resucitó, enviaste al Espíritu Santo como tu primicia a los que creen, para completar tu obra en el mundo y llevar a plenitud la santificación de todos.

Al decir las palabras relativas al pan el Celebrante lo toma en sus manos o impone una mano sobre él; y al decir las palabras relativas al cáliz lo toma en sus manos o impone una mano sobre él y sobre cualquier otro recipiente con vino que hubiere de consagrarse.

Llegada la hora en que Jesús había de ser glorificado por ti, su Padre celestial, habiendo amado a los suyos que estaban en el mundo, los amó hasta el final; y mientras cenaba con ellos, Jesús tomó pan, y dándote gracias, lo partió y se lo dio a sus discípulos, y dijo: "Tomen y coman. Este es mi Cuerpo, entregado por ustedes. Hagan esto como memorial mío".

Después de la cena, Jesús tomó el cáliz; y dándote gracias, se lo entregó, y dijo: "Beban todos de él. Esta es mi Sangre del nuevo Pacto, sangre derramada por ustedes y por muchos para el perdón de los pecados. Siempre que lo beban, háganlo como memorial mío".

Dios Todopoderoso, celebramos ahora este memorial de nuestra redención. Recordando la muerte de Cristo y su descenso entre los muertos, proclamando su resurrección y ascensión a tu derecha, esperando la venida de Cristo en gloria; y ofreciéndote, de las dádivas que tú nos has dado, este pan y este cáliz, te alabamos y te bendecimos.

Celebrante y Pueblo

Te alabamos, te bendecimos,

te damos gracias,

y oramos a ti, Señor nuestro Dios.

El Celebrante continúa:

Dios nuestro Creador, te rogamos que en tu bondad y misericordia, tu Espíritu Santo descienda sobre nosotros y sobre estos dones, santificándolos y mostrando que son dones santos para tu pueblo santo, el pan de vida y el cáliz de salvación, el Cuerpo y la Sangre de nuestro Salvador Jesucristo.

Concede que todos los que compartan este pan y este cáliz sean un solo cuerpo y un solo espíritu, un sacrificio vivo en Cristo, para alabanza de tu Nombre.

Recuerda, Señor, a tu Iglesia, una, santa, católica y apostólica, redimida por la sangre de tu Cristo. Manifiesta su unidad, guarda su fe y presérvala en paz.

[Recuerda a (NN. y) todos los que ministran en tu Iglesia.]

[Recuerda a todo tu pueblo y a aquéllos que buscan tu verdad.]
[Recuerda a________.]

[Recuerda a todos los que han muerto en la paz de Cristo y a aquéllos cuya fe sólo tu conoces; llévalos al lugar de eterno gozo y luz.]

Y concede que alcancemos nuestra herencia con [la Bendita Virgen María, con matriarcas, patriarcas, profetas, apóstoles y mártires, (con _______) y] todos los santos que han encontrado favor contigo en tiempos pasados. Junto con ellos te alabamos

y te damos gloria, por Jesucristo nuestro Salvador.

Por Cristo, y con Cristo y en Cristo, tuyos son el honor y la gloria, omnipotente Dios y Padre, en la unidad del Espíritu Santo, por los siglos de los siglos. AMEN.

Continúa con el Padre Nuestro en la página ___.

Prefacios Propios

Prefacio para el Día del Señor

Para usarse los domingos, según se indique, mas no en los otros días de la semana

1. De Dios Padre

Porque tú eres fuente de luz y vida; nos hiciste a tu imagen y nos llamaste a nueva vida en nuestros Señor Jesucristo.

o el siguiente:

2. Dios Hijo

Por nuestro Señor Jesucristo, quien el primer día de la semana venció a la muerte y al sepulcro, y por su gloriosa resurrección nos abrió el camino de la vida eterna.

o éste:

3. De Dios Espíritu Santo

Porque por medio del agua y del Espíritu Santo nos has hecho un pueblo nuevo en nuestro Señor Jesucristo, para manifestar tu gloria en todo el mundo.

Prefacios para las Estaciones

Para usarse los domingos y también los días de la semana, excepto cuando se indique de otra manera para los oías Santos y Ocasiones Varias.

Adviento

Porque enviaste a tu amado Hijo para redimirnos del pecado y de la muerte, y para hacernos en él herederos de la vida eterna; para que, cuando Cristo vuelva en poder y gran triunfo a juzgar al mundo, nos gocemos contemplando su manifestación, sin temor ni vergüenza.

Encarnación

Porque nos diste a Jesucristo, tu único Hijo, que se encarnó por nosotros; quien, por el gran poder del Espíritu Santo, fue hecho humano perfecto, nacido de la carne de la Virgen María su madre; para que, librados del yugo del pecado, recibamos la potestad de llegar a ser hijos tuyos.

Epifanía

Porque en el misterio del Verbo hecho carne, tú has hecho que una luz nueva brille en nuestros corazones, para darnos el conocimiento de tu gloria en la faz de tu Hijo Jesucristo, nuestro Salvador.

Cuaresma

Por nuestro Señor Jesucristo; quien en todo fue tentado como nosotros, mas nunca cometió pecado. Por su gracia podemos triunfar sobre todo mal y no vivir ya más para nosotros, sino para él, que murió y resucitó por nosotros.

o el siguiente:

Tú ordenaste a tu pueblo fiel purificar sus corazones y prepararse con gozo para la fiesta Pascual; para que, fervientes en la oración y en las obras de misericordia, y renovados por tu Palabra y Sacramentos, lleguen a la plenitud de la gracia que tú has preparado para los que te aman.

Semana Santa

Por nuestro Señor Jesucristo. Por nuestros pecados fue levantado sobre la cruz, para que pudiera atraer hacia él a todo el mundo; y, por su sufrimiento y muerte, llegó a ser la fuente de la salvación eterna para cuantos confían en él.

Pascua de Resurrección

Pero principalmente tenemos que alabarte por la gloriosa resurrección de tu Hijo nuestro Señor Jesucristo; pues él es el verdadero Cordero Pascual, quien fue sacrificado por nosotros, y ha quitado los pecados del mundo. Por la muerte de Cristo ha destruido la muerte, y por la resurrección de Cristo a la vida, ha conquistado para nosotros la vida eterna.

Ascensión

Por tu Hijo amado, nuestro Señor Jesucristo. Después de su gloriosa resurrección, se apareció abiertamente a los apóstoles, y ante sus ojos ascendió a los cielos, a fin de prepararnos un lugar; para que allí donde él se encuentra, estemos también nosotros, y reinemos con el en gloria.

Pentecostés

Por nuestro Señor Jesucristo. Cumpliendo la fiel promesa de Cristo, el Espíritu Santo descendió [este día] del cielo, posando sobre los discípulos, para enseñarles y guiarles a toda verdad; uniendo a los pueblos de muchas lenguas en la confesión de una sola fe, y dándole a tu Iglesia la potestad de servirte como un real sacerdocio, y de predicar el Evangelio a todas las naciones.

Prefacios para otras Ocasiones

Domingo de Trinidad

Porque con tu Hijo y Espíritu Santo coeternos, eres un solo Dios, un solo Señor, en Trinidad de Personas y en Unidad de Naturaleza; y celebramos la única e igual gloria que tienes tú, oh Padre, con el Hijo y con el Espíritu Santo.

Todos los Santos

Porque en la multitud de tus santos, nos has rodeado de una gran nube de testigos, para que nos regocijemos en su comunión, y corramos con perseverancia la carrera que nos es propuesta; y, junto con ellos, recibamos la corona de gloria que no se marchita.

Un Santo

Por la maravillosa gracia y virtud declaradas en todos sus santos, que han sido vasos escogidos de tu gracia, y luces del mundo en su propia generación.

o el siguiente:

Porque en la obediencia de tus santos nos has dado un ejemplo de justicia, y en su gozo eterno una prenda gloriosa de la esperanza de nuestra vocación.

o el siguiente:

Porque en tu grandeza eres glorificado en la asamblea de tus santos. Todas tus criaturas te alaban, y tus fieles siervos te bendicen, proclamando ante los gobernantes de este mundo el grandioso Nombre de tu unigénito.

Apóstoles y Ordenaciones

Por el gran pastor de tu rebaño, nuestro Señor Jesucristo; quien, después de la resurrección, envió a los apóstoles a predicar el Evangelio y enseñar a todas las naciones; y prometió estar con ellos siempre, hasta el fin de los siglos.

Dedicación de una Iglesia

Por Jesucristo nuestro gran Sumo Sacerdote, en quien somos edificados como piedras vivas de un templo santo, para que ofrezcamos ante ti sacrificio de alabanza y oración, que es santo y agradable a tus ojos.

Bautismo

Porque en nuestro Señor Jesucristo nos has recibido como tus hijos e hijas, nos has hecho ciudadanos de tu reino, y nos has dado el Espíritu Santo para conducirnos a toda verdad.

Matrimonio

Porque en la entrega mutua de dos personas en amor fiel tú revelas el gozo y la vida abundante que compartes con tu Hijo Jesucristo y el Espíritu Santo.

Conmemoración de los Files Difuntos

Por nuestro Señor Jesucristo; quien se levantó victorioso de la muerte, y nos fortalece con la bendita esperanza de la vida eterna. Pues, para tu pueblo fiel, oh Señor, la vida cambia, mas no termina; y cuando nuestro cuerpo mortal yazca en muerte, haya preparada para nosotros una morada eterna en el cielo.

Estatus: Presentada

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